Me emociono aún recordando vuestras caras el primer día

Y ya han pasado tres años

Lleno mi maleta de un pedacito de cada uno de vosotros para tejer un gran corazón de superhéroes.

Me siento inmensamente feliz de que el destino nos uniera.

Paso lista a tantas risas, juegos, fiestas y charlas

Y también ¡¡ por qué no !! a las regañinas y momentos de enfado cuando no parábais un instante quietos o nos ingorábais cuando intentábamos hacer clases divertidas.

Pero me quedo con vuestra bondad, la espontaneidad, la dulzura, el trabajo de equipo, la nobleza de vuestra mirada y los achuchones colectivos

Gracias por regalarnos la fuerza para seguir trabajando, para ver que merece la pena hablar de Jesús a los niños

Hoy habéis sido las guerreras y guerreros más maravillosos que una catequista puede tener.

Nos habéis emocionado con una ceremonia preciosa

Gracias, mil gracias, a los que un día hicieron posible nuestro encuentro:

Vuestros padres y abuelos

Sin ellos nada de esto tendría sentido

Siempre os llevaré en un rincon favorito de mi alma…

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